Solicitar una hipoteca es la forma más común de afrontar la compra de una vivienda pero, ¿cuánto sabemos sobre ellas? Las hay fijas, variables o mixtas, para jóvenes, para colectivos y hasta inversas. Con el paso del tiempo, los préstamos hipotecarios se han convertido en un producto financiero complejo y, como ahorradores, debemos conocer todo aquello que nos ofrece para poder elegir siempre la mejor opción. Veamos pues el funcionamiento de una hipoteca bonificada en detalle.
Qué es una hipoteca bonificada
Una hipoteca bonificada es una modalidad de un préstamo hipotecario que ofrece una rebaja en el tipo de interés a cambio de que el usuario contrate uno o más productos financieros.
Cabe destacar que tanto las hipotecas fijas como las variables y las mixtas pueden ser bonificadas y que, a pesar de que por su nombre pueda parecer un tipo nuevo de hipoteca, lo cierto es que ya llevan muchos años entre nosotros y son de lo más muy común.
Aunque dependen de cada banco o caja, el tipo de productos o servicios asociados a una hipoteca bonificada son:
· Nómina y recibos: Domiciliación de la nómina, cuota de autónomo o recibos
· Seguros: Contratación de un seguro de hogar, vida o protección de pagos
· Gasto: Solicitud de tarjetas de crédito o débito
· Ahorro: Contratación de un depósito bancario
· Jubilación: Aportaciones a planes de pensiones
Cómo funciona exactamente una hipoteca bonificada
Las hipotecas bonificadas tienen un tipo de interés mínimo o, dicho de otra forma, el máximo descuento que una entidad bancaria va a conceder a la hora de prestar dinero. Este suele oscilar un 1 % o un 1,5 % por debajo del interés normal de la hipoteca.
Pero cuidado, lo más habitual es que para poder aplicarlo por completo debamos contratar diversos productos o, dicho de otra forma, cada producto vinculado a la hipoteca bonificada ofrece un porcentaje de descuento. Veámoslo con un ejemplo.
La hipoteca bonificada en números:
Interés (TAE) de una hipoteca sin bonificar: 3 % TAE
Interés (TAE) de una hipoteca bonificada: 2 % TAE si…
· Domiciliación de la nómina: – 0,25 % TAE
· Seguro de hogar: – 0,25 % TAE
· Seguro de vida: – 0,25 % TAE
· Depósito bancario: – 0,25 % TAE
Como vemos en el ejemplo teórico, la hipotética contratación de cada producto restaría un 0,25 %, sumando en total un – 1 % en el TAE (pasando así de 3 % a 2 %). Pero supongamos que ya tenemos un seguro de vida y no lo queremos contratar. En este caso la entidad nos ofrecería un -0,75 %. (es decir, un 0,25 % menos por los tres productos que sí contratamos). Destacar que esto es simplemente un ejemplo y los descuentos y porcentajes variarán en función de la entidad.
Todo lo que debes tener en cuenta a la hora de evaluar o contratar estas hipotecas
Por ley, ninguna entidad puede obligarte a contratar ningún producto al solicitar una hipoteca a excepción, claro, de aquellos orientados a salvaguardar el cobro de la cuenta y los posibles daños, así como las cuentas de pago. Esto significa que una hipoteca bonificada siempre debe ser presentada como una opción o alternativa a una hipoteca convencional.
A la hora de decidir cuál te conviene más, toca sopesar y hacer números. Lo cierto es que un interés menor suena de lo más beneficioso, pero la realidad no siempre es tan bonita. Veamos todo lo que debes tener presente a la hora de decidir si te conviene o no.
Uno de los factores cruciales aquí son los costes. Todos (o casi) los productos asociados a una hipoteca bonificada tienen un coste. Seguros, tarjetas… Hay que calcular cuál es su coste no solo anual, sino durante todo el periodo que dura la hipoteca, ya que deberemos asumirlos hasta terminar de pagar. Es interesante hacer esta suma y compararlo con el ahorro obtenido debido a la rebaja del tipo de interés, ya que a veces veremos que no sale a cuenta.
Otro punto importante son los productos que contratamos. Cuidado, no decimos que sean malos, pero sí que es probable que no tengan el precio más competitivo del mercado o, peor aún, sus condiciones no sean las mejores. Esto es especialmente claro en el tema de los seguros, donde quizá podamos encontrar en el mercado seguros con mejores precios, con coberturas que se ajustan más a nuestras necesidades o una combinación de ambos. Y es que recordemos que, aunque es altamente recomendable contratar un seguro total para el hogar, las viviendas solo exigen coberturas contra incendios.
Por último, no podemos olvidar los costes de penalización. Y es que sí, existe la posibilidad de cancelar los productos asociados a la hipoteca, pero eso tiene un precio. Lo más habitual es que aumente el tipo de interés y, por ende, la cuota, pero es importante leer la letra pequeña para tener bien claro qué significa para nuestro bolsillo dar de baja algún producto vinculado antes de ser sorprendidos por algún tipo de sanción extra.
Las hipotecas bonificadas también tienen puntos positivos, claro. El primero es que si los costes totales se mantienen por debajo, las hipotecas bonificadas son un interesante instrumento de ahorro a largo plazo. Aunque no lo notemos, mes a mes estaremos ahorrando un dinero que de otra forma estaríamos empleando directamente en la cuota hipotecaria.
Por otro lado, una hipoteca bonificada ayuda a construir una relación más sólida y cercana con la entidad. Vale, sí, de inicio puede ser forzada, pero con el paso del tiempo (y los pagos de las cuotas) el banco nos empezará a ver con mejores ojos. Esto puede ser una ventaja a la hora de afrontar trámites o solicitar financiación en el futuro.
En resumen, una hipoteca convencional te ofrece más libertad y flexibilidad a la hora de gestionar tu dinero y tranquilidad, mientras que una bonificada te ofrece mejores condiciones… aunque conviene asegurarse de que sea así.
¿Es un buen momento para pedir una hipoteca de este tipo?
No cabe duda que si los números cuadran y no te importa comprometerte a largo plazo en ciertos aspectos, una hipoteca bonificada siempre es un sí. Ahora bien, si lo haces solo por la rebaja te interesará saber que este inicio de 2025 ha venido acompañado por la bajada del euríbor, lo que ha supuesto una bajada en los tipos de interés. Esto, a su vez, ha agitado al mercado hipotecario, lo que significa que las entidades están afilando sus ofertas con el fin de firmar el máximo número de préstamos. De hecho, los expertos auguran que a lo largo de este año deberíamos ver el TAE por debajo del 2 %. Así pues, si lo que buscas es menos intereses quizá te interese esperar algún mes antes de contratar seguros o planes de pensiones por unas décimas menos de interés.
Tip financiero:Si estás estudiando opciones y parece que ya has elegido banco, te recomendamos que eches un ojo a nuestros consejos para negociar la hipoteca. 🤓
Este tipo de hipotecas es para ti si:
✅ Has hecho las cuentas y verdaderamente te compensa
✅ Necesitas o te resultan útiles los productos que te ofrecen (seguros, plan de pensiones…)
✅ Tienes una buena relación con la entidad y no te importaría reforzarla
✅ No tienes pensado mover ningún producto financiero
La hipoteca bonificada no es para ti si:
❌ Solo buscas el ahorro y no has calculado si realmente te sale a cuenta
❌ Si no conoces a la entidad financiera que la ofrece o no te fías mucho de ella
❌ Si ya tienes contratados los productos que te ofrecen con otras empresas y no quieres o puedes cambiar
❌ Si no necesitas los productos que te ofrecen
❌ Si tienes seguros con coberturas o bonificaciones especiales que no te gustaría perder
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Ahora que ya conoces los pros y contras de una hipoteca bonificada quizá te interese seguir explorando otras opciones como, por ejemplo, cuáles son las diferencias entre una hipoteca y un préstamo con garantía hipotecaria. Y recuerda que en ViveMásVidas tienes todo un repositorio de contenidos útiles para aprender a gestionar mejor tu dinero en el que encontrarás consejos para ahorrar, información útil para invertir, consejos para preparar tu jubilación y mucho más. ¡Ah! Y recuerda que puedes recibir aquello que más te interesa directamente en tu email simplemente suscribiéndote.